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05/05/2005

MIRARTE A LOS OJOS

OJOS2.jpgSi mirarte a los ojos no me doliera tanto, seguro que te miraría más a menudo.
Me gustaría también poder comportarme como soy contigo, y darte todos esos besos que imagino, pero que mi conciencia me impide darte.
Me gustaría poder abrazarte hasta que tu olor se quede para siempre en mí, y poder dormir cada noche a tu lado, como esa noche en la que me quedé a tu lado pero no pude dormir.
Si pudiera, te cojería siempre de la mano, con la timidez de aquella vez, debajo de aquella manta, o sin ella, y me permitiría a mi misma llorar por no poder estar contigo.
Ojalá fuera capaz de mirarme en un espejo sin pensar en si seré o no lo suficientemente guapa para ti. Si te gustaría si de verdad me comportara como soy. Sin pensar en lo tonta que soy por haberte dejado marchar otra vez sin tocar tus labios.
No sé que es lo que me impide quererte, ¡pero se que te podría querer tanto! A veces pienso que ya te quiero más de lo que debería. Que de verdad es tan grande esto que siento y tu no sientes.
Si le quiero más a él o no, pues ya no lo sé. Sé que le conozco más. Y que el aburrimiento se me come por días, y tu sonrisa se me viene a la mente dos de cada tres segundos. Y que el tercero veo tus ojos.
Mientras no me decido, seguiré pidiendo para que se pare el ascensor, atrapada contigo.
05/05/2005 22:24 Enlace permanente. Tema: MINICUENTOS Hay 2 comentarios.

DESPERTAR

Desperté sin saber qué hacía allí. A mi alrededor, nada. O mejor dicho nadie. La arena sucia, negra, y un cielo aún más negro, sin luna, sin estrellas, sin nada. Vacio. Todo vacío y sucio. Como yo. No recordaba nada de la noche anterior, ni de ninguna de las anteriores. No recordaba quien era y no había nada a mi alrededor que me diera una mínima pista de porqué coño estaba tirado en ese charco pegajoso de arena y sangre. Estaba desnudo, y mi piel estaba integra. La sangre no era mía, eso estaba claro. Entonces ¿qué hacía allí?
Me levante y caminé despacio hacia el agua. No tenia prisa, no tenía ningún lugar a donde ir. Pensé que debía lavarme. Seguro que tampoco era muy conveniente ir por ahí empapado en sangre. Y lo de la ropa... bueno, eso ya lo solucionaríamos
05/05/2005 22:12 Enlace permanente. Tema: MINICUENTOS No hay comentarios. Comentar.

CORRER

CORRER.jpgCorrer llorando con todas tus fuerzas y las bombas detrás. Correr embarazada. Correr por caminos enfangados en los que se te hunden los pies. Correr... correr... correr lloviendo. Así corrió ella.
Embarazada sin saberlo. Cada zancada que daba se hundía más y más en el fango, en la miseria. Escasos cincuenta kilos que hacían presión firme sobre el suelo del mundo, que se estaba viniendo abajo. Porque el mundo, en aquellos tiempos se estaba viniendo abajo.
En ese momento no había nadie en el mundo más fuerte que ella, con la mochila sobre los hombros y la ametralladora en mano, a la espera de cualquier animal, racional o no, que pudiera acecharla tras los matorrales. Las piernas llenas de sangre y desgarrones. Y correr. Correr para llegar a casa, si es que a ese lugar sin calor podía llamársele casa.
Nadie más débil. Mal nutrida, viviendo casi en soledad, embarazada y acechada. Y fue entonces cuando lo escuchó. Un ruido delante de ella. Y vio un matorral moverse y... y para cuando apuntó con la ametralladora ya algo la había cogido por detrás. Le arrancaron el arma. La ataron, le sacaron la mochila y le quitaron su comida. El motivo de tantas horas corriendo. Casi no podía ver a causa del barro que se había metido en sus ojos cuando la arrastraron de los pelos por ese suelo que se hundía. Casi no podía ver pero sabía que eran de los suyos. Y eso era lo peor. Pero en fin, ya supondrás que nunca puedes saber quienes son los buenos y quienes los malos.
Un golpe la durmió. Horas o quizá días.
Despertó y sentía manos. Muchas manos que llenaban aun más su cuerpo de lodo. Pero sus pies atados le impedían correr. Ya no había bombas. Todo estaba casi en silencio, menos las risas. Risas espantosas que retumbaban por todo. Muchas risas.
Y qué miedo. Qué miedo tenía. Manos, manos, manos por todas partes, que la tocaban y le apretaban y le arrancaban la ropa. Manos intentando acariciarla que lo único que conseguían era darle nauseas.
Entonces lo vio. No podía ser otro. Lo hubiera reconocido después de mil años. En cualquier momento, en cualquier lugar. Un hombre de unos treinta años, alto, moreno, pelo liso. Tenía la cara empapada en sudor, los ojos ensangrentados, la sonrisa escabrosa en la cara arañada y sucia... pero seguía siendo él. La espalda estrecha y la mirada negra lo delataban. Seguía siendo él. Entonces ella lloró.

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05/05/2005 23:38 Enlace permanente. Tema: MINICUENTOS Hay 1 comentario.

ESCALERAS

escalera2.jpgSubía deprisa por las escaleras. Lo que menos quería en el mundo es que alguien la viera. Respiraba con fuerza y a ratos pensaba que se iba a ahogar. Pero no. Intentaba no apoyarse en la barandilla porque lo más probable era que cayera siete pisos abajo. Pero ya casi no podía seguir.
Cuando llego arriba, se percató de que no estaba. ¿y eso?. Ni siquiera una explicación. Simplemente había desaparecido, y ahora la puerta ya no daba a un lugar de sueños, sino simplemente a una habitación negra y vacía.
05/05/2005 22:17 Enlace permanente. Tema: MINICUENTOS No hay comentarios. Comentar.




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